Tirar piedras a la Luna.

Desde que me quedé embarazada, algunas personas me dijeron que mi hijo sería mi mejor maestro. Imaginé por donde iban los tiros, pero ha sido en el día a día donde aprendo más de mí gracias a él.

Ayer, mientras paseábamos al perro, mi hijo se paró, como hace habitualmente a mirar a la luna, le encanta admirarla, a la hora que sea. Se agachó y eligió dos piedras del suelo y señalando al satélite, intentaba darle. Me hizo gracia pero a la vez despertó en mí algo…

Me di cuenta de que gracias a su inocencia, no encuentra límites a su capacidad. Está seguro de que todo lo puede conseguir, no se siente menos que nadie porque eso no está en su naturaleza aún y todo lo cree posible.

¡¡Qué bello estado del alma!! Pureza y conexión.

Todo ello me llevó a las siguientes reflexiones: ¿Qué es lo que nos lleva a creernos tan pequeños cuando somos adultos si de pequeños nos creemos infinitos? ¿Cuáles son esas creencias que nos empequeñecen? ¿Para qué nos sirven?¿Cuáles son esos miedos?¿Dónde los aprendemos?¿Cuándo sentimos que nos limitaron por primera vez?

¿Y si le damos la vuelta y confiamos en nuestra infinitud, en que somos capaces de conseguir lo que nos propongamos, que los únicos límites que tenemos son los que nosotros mismos elegimos?

Y si dejamos de ponernos límites ni objetivos y comprendemos lo que realmente somos.

Somos todo lo que deseamos ser, el deseo es ya realidad.

Y si nos permitiéramos tirar piedras a la Luna de vez en cuando, sin juicios, sin críticas, en el amor y permitiendo a tu niño interior jugar un poco. Así que ¡agáchate, coge un par de piedras y lánzalas! ¿Quién sabe? No está tan lejos como parece.

Cree en tus deseos, cree en tu grandeza, vive tu Ser más íntimo y puro.

Comments (1)

  • Baptiste . 4 abril, 2017 . Responder

    Este niño es uno de mis mayores maestros.

    Gracias por tu ayuda en traerle en mi vida 🙂

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